Pequeñas grandes películas.
Publicado: 16 Jul 2017 22:17
No sé, pero seguro que a todos os pasa lo que a mí, que tenemos por ahí alguna "peliculita" (por pequeña, poco conocida, apenas difundida, olvidada...) que nos ha gustado mucho, a la que tenemos especial cariño o que por la circunstancia que sea, ocupa un lugar en nuestro corazoncito cinéfilo. Pueden ser películas de directores conocidos o no, de cualquier nacionalidad y género. Ni que decir tiene que deberían quedar excluidas esas películas de serie B o Z, o lo que sea, que ya gozan de justa fama, como tantas que seguro os vendrán en mente. Se trata más bien de ir recuperando esos títulos que, por una razón u otra no ocupan el lugar que sin duda merecen. Yo voy a empezar por una que me parece emblemática:
Targets (El héroe anda suelto, Peter Bogdanovich, 1968).
Producción Corman de los 60, toda una declaración de principios. Con la estrella de las clásicas adaptaciones de Poe por Corman: Boris Karloff. Rodada en 22 días usando el color de la casa: Pathecolor. Y utilizando material de otro film de Corman: The Terror. Pero hasta aquí las coincidencias. Porque en esta, su ópera prima, Bogdanovich realiza un apasionado y apasionante canto al cine de género que tanto le interesa y le gusta, como bien nos ha dejado testimonio tanto fílmico como literario a lo largo de su carrera. Y aquí llegando incluso a utilizar el mismo cine -un Drive-in en el que se proyecta la citada película de Corman, con la presencia de su estrella (Karloff) al que se homenajea- y que mediante una ingeniosísima mezcla de ficción (la pantalla) y la realidad (Karloff en persona) da lugar a una serie de situaciones tremendamente dinámicas e imaginativas. Por cierto, el gag de Karloff asustándose de sí mismo cuando pasa frente a un espejo, de antología.
Targets (El héroe anda suelto, Peter Bogdanovich, 1968).
Producción Corman de los 60, toda una declaración de principios. Con la estrella de las clásicas adaptaciones de Poe por Corman: Boris Karloff. Rodada en 22 días usando el color de la casa: Pathecolor. Y utilizando material de otro film de Corman: The Terror. Pero hasta aquí las coincidencias. Porque en esta, su ópera prima, Bogdanovich realiza un apasionado y apasionante canto al cine de género que tanto le interesa y le gusta, como bien nos ha dejado testimonio tanto fílmico como literario a lo largo de su carrera. Y aquí llegando incluso a utilizar el mismo cine -un Drive-in en el que se proyecta la citada película de Corman, con la presencia de su estrella (Karloff) al que se homenajea- y que mediante una ingeniosísima mezcla de ficción (la pantalla) y la realidad (Karloff en persona) da lugar a una serie de situaciones tremendamente dinámicas e imaginativas. Por cierto, el gag de Karloff asustándose de sí mismo cuando pasa frente a un espejo, de antología.