1) Svoy sredi chuzhikh, chuzhoy sredi svoikh (En casa, entre extraños; entre extraños, en casa), su primer largo, un ostern. Ya aquí planea la sombra que veinte años después iba a oscurecer el desenlace de Utomlyonnye solntsem (Quemado por el sol), la sombra de las purgas, del estalinismo, de la revolución traicionada. Aun así la película es una oda a esa revolución, a los sueños de futuro que sembró entonces, por más que hoy el revisionismo insista en pintar un panorama desolador de aquellos hechos y de aquel tiempo, ignorando a conciencia no sólo por qué se luchó, sino contra qué se luchó, y mezclando a mala fe el episodio de la revolución (que conviene recordar que estalla definitivamente cuando el gobierno de Kerensky se niega a poner fin a la intervención rusa en esa cruenta carnicería que fue la Primera Guerra Mundial) con los procesos contrarrevolucionarios del régimen estalinista y sucesivos. Late también ya aquí el vitalismo de su director, que, en contra del estereotipo, es un vitalismo genuinamente ruso, impredecible, eufórico, como de ráfagas de huracán. Esto lo sabe bien quien haya tratado a los rusos, a los eslavos en general, o quien se haya acercado a su historia, a su cultura, a su arte.
Otra constante del cine de este director, en sus buenos tiempos, era el uso de la música, una música extradiegética a la que recurría sin complejos, subrayando el carácter emocional de sus historias. Incluidas las canciones (como aquí, donde se transmite ya de entrada el entusiasmo ante una nueva era, minuto 2:23):
https://www.youtube.com/watch?v=UEzRiCLSre8
El compositor era ya Eduard Artemyev, autor de algunas de las bandas sonoras más intensas del cine ruso-soviético, como saben perfectamente los asiduos a estos hilos.
https://www.youtube.com/watch?v=QQz1cP0SAh8
2) Artemyev repetiría colaboración con Mikhalkov en su siguiente obra, Raba lyubvi (Esclava del amor), una cinta, por cierto, muy querida por un buen número de cinéfil@s argentin@s a los que conocí en otros foros, quizá debido a las distintas retrospectivas que se hicieron de cine ruso-soviético en Buenos Aires, mientras que aquí Rusia sigue siendo la mala de la película.
https://www.youtube.com/watch?v=c8FfcnqsQCM
Esclava del amor, historia sobre la progresiva toma de conciencia de una diva del cine mudo y de cómo se va involucrando en la Revolución por culpa del cámara del que está secretamente enamorada (un agente bolchevique encubierto), me parece una de las mejores películas rusas que se han hecho nunca. Igualmente me parece extraordinaria la interpretación de Yelena Solovey, una suerte de Gelsomina.
La película es, además, una declaración de amor al cine. Como curiosidad, decir que el personaje de Yelena/Olga está libremente inspirado en la actriz rusa del período mudo Vera Kholodnaya: https://en.wikipedia.org/wiki/Vera_Kholodnaya.
3) La misma actriz coprotagonizaría junto a Aleksandr Kalyagin Neokonchennaya pyesa dlya mekhanicheskogo pianino (Pieza inconclusa para piano mecánico), que bebe en varias obras de Chéjov, y que es la quintaesencia de lo agridulce, que es casi como decir de lo ruso.
Historia de reencuentros imposibles cuya acción transcurre en una dacha, siguiendo una línea in crescendo, precisamente como en las piezas teatrales del gran dramaturgo, y que pone a sus personajes frente al espejo de sí mismos. Una obra sobre la mentira vital, de estructura teatral, pero para nada teatrera, artificiosa o acartonada. Al contrario, se hace en ella un magnífico uso del principal recurso cinematográfico, o sea, del plano.
4) Aparte de estas tres, y saltando por encima de algunos títulos para nada desdeñables, como Cinco veladas (Pyat vecherov), de alguna manera la menos mikhalkoviana (por gris), completaría una antología de su obra con la ya más conocida ítalo-rusa Oci ciornie (Ojos negros), que una vez más funciona como mixtura de varias historias de Chéjov y en la que Mastroianni tuvo su penúltimo gran papel (el último, para mí, fue el de Stanno tutti bene). Por cierto, fue el último trabajo de Silvana Mangano, en el rol de esposa no amada.
La música esta vez corrió a cargo del francés Francis Lai.
https://www.youtube.com/watch?v=kzXvzHatYuI
5) Con esa elegía a los mundos perdidos que es Urga.

6) Y con su oscarizada Quemado por el sol, donde se cierra un círculo. Tal y como yo lo veo, una de las películas más importantes de los noventa. Esta historia del primo enamorado que vuelve no se sabe bien para qué, refleja el sueño roto de la URSS. Los blancos a sueldo de Stalin liquidando a los rojos, demasiado idealistas, sin duda peligrosos para la estabilidad del sistema, para el equilibrio del poder. Bueno, eso fue exactamente lo que pasó. Aunque no quieran verlo los simpatizantes del estalinismo. Aunque no quieran verlo tampoco los que gastan saliva despotricando contra los horrores de un comunismo que nunca existió. Al respecto, recomendable el libro de Munis Revolución y contrarrevolución en Rusia. Sus tesis no han podido ser rebatidas.
En cuanto a los aspectos estrictamente cinematográficos, me parecen ejemplares tanto el dominio de los tiempos (cómo se va preparando el terreno para la explosión de emociones final) como las interpretaciones, incluida la de la niña.
El nostálgico tango que suena en la película es obra del polaco Jerzy Petersburki y se había usado con anterioridad en el cine soviético en El cuento de los cuentos (Skazka skazok), de Yuriy Norshteyn, y en Siberiada, de Andrei Konchalovsky, hermano de Mikhalkov, aunque sin la significación que alcanzó aquí.
https://www.youtube.com/watch?v=-qiK2WUBhJg
Por si hay algún interesado, dejo unos subtítulos en portugués que hice hace un par de años para Esclava del amor. Para ser sincero, no me gustaron los que circulaban en castellano. Mi portugués quizá sea algo académico, aunque una brasileña me ayudaba entonces con los matices del lenguaje oral.
https://mega.nz/#!dAIg1BKI!AP_mLsvOD5qB ... CFlb0Ye6FE

