The Shallows (Infierno azul), 2016
Monsieurs, empezaré reconociendo que cuando asisto a una función de celuloide del subgénero tiburonesco suelo ir con el pez, tan estúpidos suelen parecerme sus bípedos protagonistas. La excepción sería
Jaws (1975), donde mis simpatías están sobre todo con el curtido Quint. No obstante, y salvando las enormes distancias que hay entre una gran película de aventuras como la mencionada
Jaws y esta
The Shallows, ha vuelto a sucederme que me viese obligado a cambiar de bando, y es que aquí el carácter indomable de la dama protagonista bien se merece un aplauso.
Teniendo en cuenta su argumento (una estudiante de Medicina, aficionada al surf y totalmente desorientada en la vida, intenta evadirse en una preciosa playa, sólo que invade sin saberlo el coto de un escualo) pudo haber sido ésta una buena película, puesto que en su concepción parecen haberse manejado temas que lo posibilitaban (la crisis existencial, la lucha contra una adversidad inesperada como camino para el reencuentro con uno mismo, etc.), aparte de que tal y como está estructurada la historia (salvo algunos secundarios esporádicos, no hay en ella más que una protagonista, aislada en una roca alrededor de la cual da vueltas el tiburón, y que empieza a replantearse una serie de cosas), fácilmente se podía saltar una y otra vez en el tiempo, contraponiendo pasado y presente, la vida desperdiciada, no vivida, y la vida de pronto revalorizada, por el miedo a perderla.
Aunque lamentablemente no es el caso, monsieurs.
No, no lo es, monsieurs, no, no, no.