Bad Lieutenant, 2009
Dice Herzog, que parece que le vendió el alma al diablo, que no vio la original, esa obra maestra del cine contemporáneo que firmó Ferrara, y que dejemos a este último luchando contra los molinos de viento, como Don Quijote. Parece que tenía razón el loco Kinski cuando decía que Herzog era un auténtico cabronazo.
Lo más triste de esta historia es que Herzog haya tragado con las imposiciones del sistema en aras de unos estúpidos intereses comerciales (atraer al público a las salas con el cebo de un título), porque es cierto que no se trata de un remake (a Keitel le volaba la tapa de los sesos la mafia y ahí quedó su personaje, listo para criar malvas). Lo que se hace es crear a otro teniente corrupto, inspirado en el de la película de los noventa, película que Herzog sin duda vio y estudió, porque no puede ser casualidad tal cúmulo de coincidencias: el protagonista se coloca cada vez que puede, intimida a pijas que se encuentra por la calle para robarles la droga o tener sexo con ellas, se juega la pasta apostando por el equipo perdedor… Se cambian un poco estos hechos (aquí obliga a un jugador a venderse, la chica de la que abusa está con su novio en ese momento, que traga para que su padre no se entere de cómo gasta su tiempo libre…), pero es el mismo modus operandi de aquel policía desquiciado. A veces son incluso los mismos escenarios (callejones en las escenas de los abusos). Si Herzog no hubiera titulado su película
Bad Lieutenant, se habría ahorrado tantas comparaciones.
Aparte de este ejercicio gratuito de prostitución, en mi opinión son varias las razones por las que Herzog echó a perder el potencial de su película (un teniente recién ascendido investiga un caso de homicidio que tiene que ver con tráfico de drogas y que tal vez tenga también algo que ver con prejuicios hacia los inmigrantes, en este caso senegaleses en Nueva Orleans). La primera es que desvirtuó la significación del personaje (aquí al teniente corrupto le acabará saliendo todo bien: gana en el juego, la prostituta con la que sale deja las drogas, mueren los malos…), y poco importa que lo haya hecho dándoselas de irónico; la segunda es que filmó uno de los peores finales de su carrera (precisamente pretendiendo ser irónico). Anticlimático, frívolo, ridículo.
La película está muy bien rodada, tiene buenas escenas, traza una panorámica bastante realista de esa sociedad degradada y alienada… pero, incluso sin entrar en comparaciones con el original, desaprovecha sus posibilidades. Al menos así lo vi yo.
Si no me lo dicen hubiera sacado que es una película de Herzog sólo porque canibaliza su propia obra (la musiquita que suena en el tiroteo, que es la misma con la que cerraba
Stroszek, imagen de la gallinita),
y quizá por los detalles de los reptiles, la simbólica serpiente con la que se introduce el escenario, el cocodrilo que huye de la locura humana en la carretera y las iguanas que ve el inspector tras uno de sus colocones.
Por cierto, ¿quién es el peluquero de Nicolas Cage?