De todos modos la película de Stone que más me gusta es Giro al infierno (U Turn), bajo mi punto de vista una resurrección casi milagrosa del cine negro (pero sin irse al pasado, que eso es lo fácil cuando hoy sobra material que dé juego). Lo que cuenta no es original pero es universal y, por tanto, actual. Primero, el azar. Tiene que averiárseme el coche en medio de la nada. Después, más azar. Aparece ella, que quiere salir de esa mierda de pueblo como sea. Y la incertidumbre, el latido del noir. ¿Me quiere? ¿O me soltará de repente una mordedura mortal? ¿Es la salvación, en forma de liana, o una cobra desenroscándose? Formalmente, parece que levantó ampollas. Sin embargo a mí me gusta. Es una película de los noventa y creo que el cine de los noventa debe, debía, respetar el espíritu de su época, además de que siempre hay que innovar para no quedarse atrás. La mayor agresividad con la cámara, crispada, dubitativa, tambaleante, enloquecida, se corresponde con la época. Todo va más deprisa. Nada es seguro, ni estable, ni cierto, ni fiable. Y se corresponde también con el argumento, con ese tipo que naufragó al borde del desierto y se ve amenazado a derecha e izquierda. Aparte, esa visión crítica de la América profunda y conservadora…, que lógicamente habrá dolido a algunos. Pero por encima de todo está el dinero. El dinero es el único valor de nuestra época. Y el único salvoconducto a la libertad. E incluso a la vida. Y aquí se matan por ese pasaporte, se destrozan a picotazos como buitres, quedando finalmente de pasto para ellos.
Una película que, con el argumento de una supuesta falta de habilidad en la mezcla de géneros, la crítica atacó sin piedad, pero que a mí me parece una obra cumbre de su década.
