Por
Tangos seguramente te refieres a
El Exilio de Gardel: Tangos (1985). Creo que es la mejor película de Solanas. Igual, volví a verla hace un par de años y no me pareció tan buena como en su momento. Estimo que su estreno estuvo muy marcado por la euforia que se vivía en el país luego de la caída de la dictadura.
De Martel,
La niña santa también está muy bien. Me parece que sobre
La mujer sin cabeza pesan algunas cuestiones muy ligadas al interior del país, y a la constitución de sus sectores sociales (Salta, la provincia de Martel, es una de las más conservadoras de Argentina). No digo que no pueda ser vista por fuera de ese registro, pero estimo que gravita sobre ella mucho más que en sus dos películas anteriores.
Un peliculón que se me fue del Top Nosecuanto es
El Aura, de Bielinsky, sin dudas su mejor film, y una de las mejores pelis argentinas de todos los tiempos.
Es frecuente observar el cariño que tiene en general los españoles hacia el cine de Aristarain de los noventas. La verdad es que yo nunca entendí por qué (aunque supongo que mucho debe haber influido en esto tenerlo a él viviendo allá tantos años). Para mí Aristarain no ha podido hacer nada consistente por fuera del registro del cine negro, que es donde mejor se mueve, y películas suyas como
Un lugar en el mundo o
Martin Hache me han parecido sentimentaloides, y repletas de lugares comunes y comentarios grandilocuentes sobre temas "elevados" (la vocación, la vida, los ideales, la libertad).
El lado oscuro del corazón es efectivamente una vergüenza, aunque este comentario podría aplicarse a cualquier película de Eliseo Subiela, uno de los peores directores que ha dado este país.
Otra película interesante de ver es
Whisky Romeo Zulu, de Enrique Pyñeiro (no confundir con el
blockbusters maker Marcelo Pyñeiro). Pyñeiro (Enrique) es además actor, y está en una modesta película llamada
Garage Olimpo, que no es extraordinaria, peró sí el retrato más inteligente y políticamente certero del fenómenos concentracionario argentino durante la dictadura de los setentas.
Volviendo a Martel, y cerrando, sin dudas es una tía muy inteligente y sus entrevistas no tiene desperdicio. Dejo un fragmento y un enlace:
El cine padece un mal: está en manos de una sola clase social. A lo largo y a lo redondo del globo, está en manos de la clase media alta. Aun con el abaratamiento de la tecnología, eso sigue siendo una deficiencia. Y deviene en una homogeneidad bastante evidente. Tenemos muy buenos sentimientos y una sensibilidad muy grande. Esa mezcla nos lleva a preocuparnos por conflictos sociales que no conocemos realmente, como si fueran objetos a los que es fácil acercarse. Entonces, hay una serie de males que se repiten en los guiones y películas.
Hay una deficiencia para la autocrítica y una cantidad de reiteraciones de representación de las clases sociales, sobre todo populares, desde un lugar muy enajenado, desde la culpabilidad o la redención. Y después, cuando representamos a la propia clase, con mucha indulgencia, se recurre a “el artista”, como si éste hecho salvara a los personajes de las maldades propias de lo humano.
Esto lo he visto a lo largo de todos los talleres que hago. Una cosa elemental, que no se discute, es la domesticación que todos tenemos por nuestra educación, y no nos permite ver ciertas cosas. Y que si no se hace un gran ejercicio de sacudón de la percepción, de la observación de nuestras ideas sobre el mundo, es muy difícil que nos salgamos de esos esquemas.
http://www.lafuga.cl/lucrecia-martel/735