Marilyn Pauline Novak cumple hoy ocho décadas. Sí, amig@s, así se llamaba esta rubia glacial cuando, antes de ser una estrella, recorría los estados norteamericanos haciendo demostraciones de las ventajas de los frigoríficos. Ella no sospechaba que el mote le vendría de perlas cuando Hitchcock la convirtió en la chica de VERTIGO (En España, DE ENTRE LOS MUERTOS).
Marilyn se tuvo que cambiar el nombre, porque Marilyn sólo había una y a ella la había encontrado en la calle el jefazo de la Columbia, Harry Cohn, quien buscaba un reemplazo para la problemática Rita Hayworth, y la Novak rápidamente sedujo a las audiencias con su mezcla de misterio, sensualidad y frescura. Sus medidas 37-23-37 (oséase 94-58-94) fueron publicitadas -una vez que triunfó como actriz-como la perfección curvilínea, intentando así eclipsar las críticas que aseguraban que lo suyo sí era lucir palmito, pero de talento interpretativo andaba más bien escasa.

Pero eso, ya se sabe, en Hollywood importa menos que la fotogenia o el poder de atraer al público a las salas, da igual el imán que se use, y Cohn no escuchó tales comentarios para convertirla en una estrella rutilante. Otra cosa es lo que sufría en silencio la chica que fue modelo y anunció neveras: durante el rodaje de la magnífica PICNIC de Joshua Logan, acudía cada tarde a una iglesia para rogar al cielo que le ayudara a superar el siguiente día de rodaje. El film la convirtió en una estrella gracias, entre otras cosas, a un famoso -y sexy- baile, convirtiendo el poster donde besa al mister torso William Holden en objeto de culto erótico. Porque esa inseguridad/vulnerabilidad que transmite en la película, a pesar de poseer un físico tan espectacular, logró que la actriz gustase incluso a las mujeres de su generación. A ello habría que añadir ese aire misterioso y etéreo que don Alfred supo inocular a su doble personaje en Vértigo, una película que se beneficia del aire ausente y algo colgado de la estrella.

Su mejor papel resultaba pues una metáfora de su propia carrera. Si Judy es convertida por un obsesionado James Stewart en una doble de su fallecida Madeleine, algo parecido hizo Cohn con la propia Kim para convertirla en una estrella. Por eso nunca la Novak estuvo tan brillante, porque su personaje era como el público se la imaginaba: pasiva, delicada, inmadura, usando una falsa identidad (como hacen muchos actores), vulnerable, sexy, tratando de impresionar y metida en un mundo que le venía grande.
De esta película que marcó la historia del cine cuento mis experiencias personales en
VERTIGO y VERTIGEN
Y en España Kim marcó una época, como seguro nos contarán alguno de los foreros, dando origen incluso a películas inspiradas en ella, como la de Juan José Porto
Hoy cumple añitos y nos alegramos de que no sucumbiera a la maquinaria que la engulló, pero no la aniquiló. Porque es de las pocas estrellas -frías o calientes-, en el sentido clásico del término, que salieron de entre los muertos y aún quedan entre los vivos.
((Gracias a TCM y al copy¬paste por algunos datos y a Google fotos por alegrarnos la vista))