CICLO “TESOROS PATHÉ-GAUMONT” (114)
TRAVAIL


FILMAFFINITY
Director: Henri Pouctal
Reparto: Léon Mathot, Huguette Duflos, Raphaël Duflos, Claude Mérelle, Juliette Clarens, Marc Gérard, Raymond Fabre, Camille Bert, Andrée Brabant
Guion: Henri Pouctal (Novela: Émile Zola)
Año: 1919
País: Francia
Duración: 159 min.
Producción: Le Film d'Art
Género: Drama
Argumento: Luc Froment llega a un pueblo donde se alzan dos altos hornos. Froment, ingeniero y estudioso del trabajo obrero, desea aplicar sus nuevas doctrinas para conseguir mayor excelencia en el trabajo y así alcanzar el máximo bienestar para los obreros. Sin embargo, su labor se verá dificultada por la cerrazón de la clase superior e, incluso, por la masa obrera que no entiende sus propuestas.














Datos Técnicos:
Spoiler:
Comentario de Eddie Constanti:
Hoy os ofrecemos una película (¿tal vez un serial en sus inicios?), con unos virados de color bastante desvaídos, algunos defectos en la copia, un counter-time que hemos tapado y abajo, a la izquierda, el gallo de la Pathé emergiendo su cresta, como para recordarnos de qué productora proviene.
¿Qué nos ha llevado a presentar esta película? Su origen, una novela de Zola y el esfuerzo de su autor, Henri Pouctal, para representar en imágenes una obra de tan grande amplitud. Pero así como, seis años atrás, Capellani logró captar en imágenes la "Germinal" del mismo Zola, dejando de lado su carga literaria, aquí monsieur Pouctal -o, mejor dicho, sus guionistas-, se llevan bajo el brazo el novelón de don Emilio y no lo dejan en toda la película. ¿Resultado? "Travail" es un ejemplo de lo que no debe ser la adaptación de una obra al cine: intertítulos abundantes (casi 650 líneas) y muchas veces farragosos.
Al margen de estos malos mimbres, ¿qué nos ofrece "Travail"? Una visión espléndida de los fondos descritos por la historia (calles tortuosas con torrentes procedentes de detritus de los habitantes, casas empobrecidas, callejuelas pendientes que no llevan a ninguna parte, pobreza general). Y un aire insalubre a decrepitud y abandono que, seguro, debe sobrevolar en el libro de Zola (confesamos que no lo hemos leído).
El protagonista, Léon Mathot, bien conocido por los asiduos de este hilo, se muestra apático como protagonista de la historia. El resto del reparto cumple con su deber. Un detalle: la copia nos escamotea un beso entre el ingeniero y la pobre Josine. En todas partes cuecen habas, como decía el filósofo. Ojalá que esta novedad os complazca. Yo sé de uno a quien le maravillará.
Hoy os ofrecemos una película (¿tal vez un serial en sus inicios?), con unos virados de color bastante desvaídos, algunos defectos en la copia, un counter-time que hemos tapado y abajo, a la izquierda, el gallo de la Pathé emergiendo su cresta, como para recordarnos de qué productora proviene.
¿Qué nos ha llevado a presentar esta película? Su origen, una novela de Zola y el esfuerzo de su autor, Henri Pouctal, para representar en imágenes una obra de tan grande amplitud. Pero así como, seis años atrás, Capellani logró captar en imágenes la "Germinal" del mismo Zola, dejando de lado su carga literaria, aquí monsieur Pouctal -o, mejor dicho, sus guionistas-, se llevan bajo el brazo el novelón de don Emilio y no lo dejan en toda la película. ¿Resultado? "Travail" es un ejemplo de lo que no debe ser la adaptación de una obra al cine: intertítulos abundantes (casi 650 líneas) y muchas veces farragosos.
Al margen de estos malos mimbres, ¿qué nos ofrece "Travail"? Una visión espléndida de los fondos descritos por la historia (calles tortuosas con torrentes procedentes de detritus de los habitantes, casas empobrecidas, callejuelas pendientes que no llevan a ninguna parte, pobreza general). Y un aire insalubre a decrepitud y abandono que, seguro, debe sobrevolar en el libro de Zola (confesamos que no lo hemos leído).
El protagonista, Léon Mathot, bien conocido por los asiduos de este hilo, se muestra apático como protagonista de la historia. El resto del reparto cumple con su deber. Un detalle: la copia nos escamotea un beso entre el ingeniero y la pobre Josine. En todas partes cuecen habas, como decía el filósofo. Ojalá que esta novedad os complazca. Yo sé de uno a quien le maravillará.
Comentario de Christophe Fouchet:
La versión original de esta adaptación de la última novela completa de Zola consta de siete episodios. He visto un montaje acortado a 150 minutos para facilitar la explotación. Sin embargo, pude comprobar que la riqueza de la novela aquí sólo era comparable con la magnitud del fresco social. La loca ambición de los grandes novelistas del siglo XIX de transcribir toda la sociedad de su tiempo en un libro se corresponde perfectamente con la de los grandes pioneros del cine, considerado en su momento como "arte total". Henri Pouctal era uno de ellos. Tras varios trabajos comerciales, se dice que fue un encuentro con André Antoine lo que le llevó a una nueva exigencia de realismo.
Y efectivamente, Travail brilla ante todo por su autenticidad. Trasladando la acción de la novela a la época del rodaje (menos de veinte años después) y situando su cámara en las fábricas de Le Creusot, el director supo captar la realidad de la clase obrera con una agudeza casi documental. Esto da a las numerosas escenas de género de la primera parte una fuerza completamente nueva. Lavanderías, cafés, carnicerías, calles abarrotadas, altos hornos... son lugares que se representan de forma instantánea y poderosa gracias, entre otras cualidades cinematográficas, a la excelente composición de los encuadres. La riqueza de los fondos es extraordinaria. Esta precisión en la dirección también se aplica al mundo de los accionistas, que se muestra en sus mítines y comidas sociales sin la menor caricatura. Hay que decir que la actuación está en consonancia con el enfoque de Pouctal: intensa pero sobria. En el papel del héroe Luc Froment, Léon Mathot realiza una de sus interpretaciones más acertadas.
Este héroe es el testigo del espectador que navega entre los diferentes estratos de la sociedad y se encuentra con diversos y variados personajes, cada uno con su propia historia. Si la segunda parte, una vez atadas las distintas tramas, está más sujeta a las convenciones narrativas y al imperativo de transmitir el mensaje zoliano, la película no es menos impresionante por sus excepcionales cualidades de dirección. La obra contiene varios de los planos más grandiosos jamás filmados. Por ejemplo, el plano de seguimiento posterior que revela el patio de la fábrica desde arriba.
Sin embargo, aunque incorpora una amplia gama de recursos estilísticos, la puesta en escena y el montaje parecen bíblicamente sencillos. Los flashbacks, los flashforwards, los movimientos de cámara, los montajes paralelos, los cambios de tintado y las vistas de pájaro se utilizan con pertinencia y con moderación. Por ejemplo, cuando Léon Mathot es filmado a vista de pájaro en el momento del suicidio del viejo obrero, es porque está subiendo una escalera y el escenario impone el ángulo de la cámara, por así decirlo. Frente al exceso lírico de Abel Gance, Henri Pouctal muestra aquí una maestría tan segura como poco demostrativa. Así, Travail es quizás la primera obra maestra clásica del cine francés. 95 años después de su rodaje, en cualquier caso no ha perdido nada de su poderoso aliento.
https://filmsnonutc.wordpress.com/2014/ ... ctal-1920/
La versión original de esta adaptación de la última novela completa de Zola consta de siete episodios. He visto un montaje acortado a 150 minutos para facilitar la explotación. Sin embargo, pude comprobar que la riqueza de la novela aquí sólo era comparable con la magnitud del fresco social. La loca ambición de los grandes novelistas del siglo XIX de transcribir toda la sociedad de su tiempo en un libro se corresponde perfectamente con la de los grandes pioneros del cine, considerado en su momento como "arte total". Henri Pouctal era uno de ellos. Tras varios trabajos comerciales, se dice que fue un encuentro con André Antoine lo que le llevó a una nueva exigencia de realismo.
Y efectivamente, Travail brilla ante todo por su autenticidad. Trasladando la acción de la novela a la época del rodaje (menos de veinte años después) y situando su cámara en las fábricas de Le Creusot, el director supo captar la realidad de la clase obrera con una agudeza casi documental. Esto da a las numerosas escenas de género de la primera parte una fuerza completamente nueva. Lavanderías, cafés, carnicerías, calles abarrotadas, altos hornos... son lugares que se representan de forma instantánea y poderosa gracias, entre otras cualidades cinematográficas, a la excelente composición de los encuadres. La riqueza de los fondos es extraordinaria. Esta precisión en la dirección también se aplica al mundo de los accionistas, que se muestra en sus mítines y comidas sociales sin la menor caricatura. Hay que decir que la actuación está en consonancia con el enfoque de Pouctal: intensa pero sobria. En el papel del héroe Luc Froment, Léon Mathot realiza una de sus interpretaciones más acertadas.
Este héroe es el testigo del espectador que navega entre los diferentes estratos de la sociedad y se encuentra con diversos y variados personajes, cada uno con su propia historia. Si la segunda parte, una vez atadas las distintas tramas, está más sujeta a las convenciones narrativas y al imperativo de transmitir el mensaje zoliano, la película no es menos impresionante por sus excepcionales cualidades de dirección. La obra contiene varios de los planos más grandiosos jamás filmados. Por ejemplo, el plano de seguimiento posterior que revela el patio de la fábrica desde arriba.
Sin embargo, aunque incorpora una amplia gama de recursos estilísticos, la puesta en escena y el montaje parecen bíblicamente sencillos. Los flashbacks, los flashforwards, los movimientos de cámara, los montajes paralelos, los cambios de tintado y las vistas de pájaro se utilizan con pertinencia y con moderación. Por ejemplo, cuando Léon Mathot es filmado a vista de pájaro en el momento del suicidio del viejo obrero, es porque está subiendo una escalera y el escenario impone el ángulo de la cámara, por así decirlo. Frente al exceso lírico de Abel Gance, Henri Pouctal muestra aquí una maestría tan segura como poco demostrativa. Así, Travail es quizás la primera obra maestra clásica del cine francés. 95 años después de su rodaje, en cualquier caso no ha perdido nada de su poderoso aliento.
https://filmsnonutc.wordpress.com/2014/ ... ctal-1920/
Comentario de Christine Leteux:
Esta magnífica película adaptada de Émile Zola es una de las principales obras del cine mudo francés. El director Henri Pouctal demuestra un notable talento para la narración y el lirismo. Hasta ahora, sólo conocía la película en forma de una versión muy condensada de 2,5 horas. La Fundación Pathé tuvo la excelente idea de programar la versión completa en 7 partes que demuestra, incluso mejor que la versión corta, el alcance, el aliento y la maestría de este director olvidado. Rodada en su mayor parte en Le Creusot, la película combina una visión documental del trabajo de los obreros del acero con una visión coral de los personajes de Zola en todas las clases sociales. Gracias a su longitud, Pouctal puede retratar fácilmente a los múltiples personajes que pueblan la novela. Luc Froment, el ingeniero que viene de París, nos presenta paso a paso a la gente corriente de la vieja ciudad de Vieux Beauclair, con sus callejuelas insalubres, su río contaminado y los bistrós donde los obreros acuden a gastar su sueldo incluso antes de alimentar a sus familias. Luego descubrimos la clase dominante, donde se cruzan un abnegado director de fábrica y los hijos de las familias que dilapidan la fortuna familiar. Estas dos sociedades nunca -o casi nunca- se cruzan y el único que tiende un puente entre estos dos mundos es el ingeniero venido de otra parte. Rápidamente descubre las condiciones inhumanas de los trabajadores con sus escasos salarios, sus insalubres viviendas, el alcoholismo y la violencia. De forma idealista, Froment decidió construir una urbanización obrera modelo en la que cada familia tendría un pequeño huerto en el que cultivar verduras, una casa nueva y acceso a la cultura con una escuela y una biblioteca. Sin embargo, esta hermosa creación iba a ofender a la burguesía que vivía de la miseria de las clases bajas, en particular a los comerciantes y propietarios de bares empujados por los dueños de la fábrica vecina. Fue llevado a los tribunales por sacar agua (contaminada) del río para su fábrica. Aunque gana el caso, recorre la ciudad bajo los abucheos, pedradas y escupitajos de un pueblo que no reconoce su trabajo. Dentro de cada comunidad, evitando el maniqueísmo, hay hombres y mujeres generosos y otros llenos de desprecio u odio. Froment permanece, en cierto modo, en un segundo plano como un extraño. Observa con alegría que los niños de todas las clases pueden escabullirse para jugar juntos y evitar el desprecio clasista de los adultos. La puesta en escena de la película es extremadamente elaborada para la época, combinando flashbacks, montajes paralelos y breves insertos que muestran el acero que se está forjando. No es casualidad que la fábrica de Froment forje rieles y estructuras de acero, mientras que su competidor se centra en las armas y los proyectiles. Las tres primeras partes de esta película son absolutamente magistrales. Lamentablemente no veré las últimas cuatro partes. Pero seguro que la película se vuelve a proyectar un día de estos y hay que correr a verla.
http://annhardingstreasures.blogspot.co ... -1919.html
Esta magnífica película adaptada de Émile Zola es una de las principales obras del cine mudo francés. El director Henri Pouctal demuestra un notable talento para la narración y el lirismo. Hasta ahora, sólo conocía la película en forma de una versión muy condensada de 2,5 horas. La Fundación Pathé tuvo la excelente idea de programar la versión completa en 7 partes que demuestra, incluso mejor que la versión corta, el alcance, el aliento y la maestría de este director olvidado. Rodada en su mayor parte en Le Creusot, la película combina una visión documental del trabajo de los obreros del acero con una visión coral de los personajes de Zola en todas las clases sociales. Gracias a su longitud, Pouctal puede retratar fácilmente a los múltiples personajes que pueblan la novela. Luc Froment, el ingeniero que viene de París, nos presenta paso a paso a la gente corriente de la vieja ciudad de Vieux Beauclair, con sus callejuelas insalubres, su río contaminado y los bistrós donde los obreros acuden a gastar su sueldo incluso antes de alimentar a sus familias. Luego descubrimos la clase dominante, donde se cruzan un abnegado director de fábrica y los hijos de las familias que dilapidan la fortuna familiar. Estas dos sociedades nunca -o casi nunca- se cruzan y el único que tiende un puente entre estos dos mundos es el ingeniero venido de otra parte. Rápidamente descubre las condiciones inhumanas de los trabajadores con sus escasos salarios, sus insalubres viviendas, el alcoholismo y la violencia. De forma idealista, Froment decidió construir una urbanización obrera modelo en la que cada familia tendría un pequeño huerto en el que cultivar verduras, una casa nueva y acceso a la cultura con una escuela y una biblioteca. Sin embargo, esta hermosa creación iba a ofender a la burguesía que vivía de la miseria de las clases bajas, en particular a los comerciantes y propietarios de bares empujados por los dueños de la fábrica vecina. Fue llevado a los tribunales por sacar agua (contaminada) del río para su fábrica. Aunque gana el caso, recorre la ciudad bajo los abucheos, pedradas y escupitajos de un pueblo que no reconoce su trabajo. Dentro de cada comunidad, evitando el maniqueísmo, hay hombres y mujeres generosos y otros llenos de desprecio u odio. Froment permanece, en cierto modo, en un segundo plano como un extraño. Observa con alegría que los niños de todas las clases pueden escabullirse para jugar juntos y evitar el desprecio clasista de los adultos. La puesta en escena de la película es extremadamente elaborada para la época, combinando flashbacks, montajes paralelos y breves insertos que muestran el acero que se está forjando. No es casualidad que la fábrica de Froment forje rieles y estructuras de acero, mientras que su competidor se centra en las armas y los proyectiles. Las tres primeras partes de esta película son absolutamente magistrales. Lamentablemente no veré las últimas cuatro partes. Pero seguro que la película se vuelve a proyectar un día de estos y hay que correr a verla.
http://annhardingstreasures.blogspot.co ... -1919.html
Subtítulos en español de Eddie Constanti:
https://www.opensubtitles.org/es/subtit ... travail-es
Travail 1919.mp4 [909.16 Mb] 
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