subtítulos en color amarillo, así por lo menos quedaron 100% legibles y con la recodificación apenas se perdió calidad de imagen. Y aquí queda contado este insufrible rollazo, ya que con la película casi que sobran las palabras, pureza y magia hecha cine, que os recomiendo vivamente. Quede dedicado el trabajo a todos en general y muy especialmente a Steve Zissou, valioso compañero de este foro, cuya presencia y participación se echa muchísimo de menos. Desde aquí le mando un fuerte abrazo.
Saludos a todos

Director
Souleymane Cissé
Nacionalidad
Mali
Idioma
Bambara
Género
Drama
Actores
Issiaka Kane
Aoua Sangare
Niamanto Sanogo
Balla Moussa Keita
Soumba Traore
Ismaila Sarr
Youssouf Tenin Cissé
Koke Sangare
Productor
Coproducción Mali-Burkina Faso-Francia-Alemania
Guión
Souleymane Cissé
Fotografía
Jean-Noël Ferragut
Jean-Michel Humeau
Música
Salif Keita
Michel Portal

Un viejo hechicero africano, representante de una tradición secreta imperante en su etnia, persigue a su hijo para destruirlo -según dice- por no respetar sus mismos preceptos religiosos. En su huida, las diversas peripecias por las que atraviesa el joven se convierten en las pruebas de un penoso proceso de maduración...







http://www.imdb.com/title/tt0094349/

Una de las figuras más destacadas de la escena cinematográfica del continente africano es Souleymane Cissé. Un artisa comprometido con su tiempo y determinado a tomar la palabra a través de la expresión cinematográfica. Un hombre con una energía desbordante que lucha activamente en pro del desarrollo de una industria cinematográfica eficaz en África.
Souleymane Cissé pasó definitivamente a formar parte de la escena cinematográfica internacional con su cuarto largometraje y obra de culto Yeelen (La luz), realizada el año 1987. El filme es un recorrido iniciático a través del cual, Nianankoro, un joven nacido en una familia de brujos, recibe el saber que según la tradición bambara debe transmitirse de generación en generación. Este conocimiento (el Komo) le permitirá dominar las fuerzas que le rodean y le enfrentará violentamente con su padre temeroso de la posibilidad que Nianankoro le supere y le pueda arrebatar el poder. Yeelen plasma magistralmente las diferentes prácticas del ser humano con el conocimiento y la necesidad de confrontación para posibilitar un nuevo renacer de la sociedad. Esta filosófica obra fue la primera película subsahariana incluida en la sección oficial del conocido Festival de Cannes y obtuvo el prestigioso premio del jurado. Aunque anteriormente había recibido dos Etalon de Yennenga en Fespaco por sus películas anteriores, Baara (El trabajo, 1978) en 1979 y Finyé (El viento, 1982) en 1983, entre otros premios y menciones en diversos festivales como el Tanit d'or en el festival de Cartago (Túnez) por Finyé, su éxito en Cannes le convirtió en uno de los cineastas africanos más reconocidos a escala internacional. Yeelen, considerada una obra culto, fue proyectada en pantallas de todo el mundo, incluso en España donde entonces apenas se conocía la existencia del cine africano fue una de las primeras películas que se distribuyó comercialmente. El éxito de Yeelen validó la brillante carrera de Cissé y propició igualmente que el cine realizado en África no pasara inadvertido en el panorama cinematográfico internacional.
Souleymane Cissé nació en 1940 en Bamako (Mali), cursó sus estudios secundarios en Dakar para luego regresar a Mali en 1960, año de la independencia de este país. Después de seguir una formación en técnicas de proyección y en fotografía consiguió una beca y se trasladó a Moscú para estudiar en la escuela superior de cine. En 1970 y de regreso a Mali trabajó para el ministerio de información como reportero, esto le permitió viajar durante tres años y conocer en profundidad su país realizando numerosos reportajes y documentales.
Con pocos medios en 1971 rodó su primera película, un mediometraje titulado Cinq jours d'une vie (Cinco días de una vida) una severa crítica al tipo de educación recibida por muchos jóvenes en las escuelas coránicas y las consecuencias para toda la sociedad. En 1975 dirigió su primer largometraje, Den Muso (La joven), incrito en la historia del cine de Mali como la primera película en una lengua nacional (bambara). En esta segunda obra, desgarradora denuncia de la condición femenina, Cissé reafirmaba su compromiso social y político, compromiso que se convertiría en una constante en toda su filmografía. En una entrevista para la televisión de su país declaraba: Se puede luchar con esta arma que es la cámara. A causa de Den Muso fue encarcelado y su película no se estrenaría en Mali hasta tres años más tarde después de obtener un reconocimiento internacional. Pero a pesar de estas dolorosas circunstancias y animado por sus colaboradores se lanzó en un nuevo proyecto que vio la luz en 1978, su segundo largometraje, Baara (El trabajo), un retrato de la emergente clase obrera y de su progresiva concienciación social. Una vez mas este cineasta plasmaba y denunciaba la dura situación que atravesaban ciertos sectores de su sociedad. En el mismo programa televisivo respondía a la periodista Awa Toé: Mi inspiración es la sociedad maliense.
El cine de Cissé es directo, aborda situaciones reales y contradicciones de una sociedad desvelando las confrontaciones a las que su población se expone. Filma sin miedos las grietas del mundo. Pasea la cámara a través de la vida cotidiana mostrando su extrema sensibilidad hacia la injusticia social. Ninguna de sus películas es en apariencia igual a la anterior, aborda temas y situaciones diferentes con lenguajes y ritmos también distintos, pero cada una de ellas es una mezcla de diversos elementos formales, estéticos y narrativos conformado una única unidad, la palabra del cineasta. Esta idea, omnipresente en cada fotograma, abraza este supuesto desorden provocando una fuerte inquietud al espectador hasta que finalmente éste se siente implicado y agitado por la historia. Es aquí donde radica el alma del trabajo de Cissé, este gran artista que toma realmente la palabra y que la trasmite sin interferencias a través de la expresión cinematográfica.
Algunas de los aspectos importantes que destacan y confieren unidad a toda su obra son sus constantes referencias a la violencia, la confrontación y la lucha, como la violación y ultraje de una joven sordomuda en Den Muso, el inevitable enfrentamiento entre padre e hijo en Yeelen o la confrontación violenta entre los estudiantes y el gobierno en Finyé. A la educación y conocimiento como base para la evolución como en la denuncia de las prácticas de educación de las escuelas coránicas en Cinq jours d'une vie, las reivindicaciones estudiantiles en Finyé o la importancia del conocimiento en Yeelen. Algunas de las características a las que añadiendo una mirada universal en los propósitos y un grito en pro del renacimiento del continente africano, ilustrarían en parte la esencia, la filosofía y la profundidad de toda la obra de este extraordinario cineasta maliense.
Waati (El tiempo) es el título de su último largometraje, presentado en el festival de Cannes en el año 1995 no se ha difundido y sólo se ha proyectado en contadas ocasiones. La falta de presupuesto para realizar el montaje definitivo ha condenado esta película, síntesis de muchas de las inquietudes de Cissé, a permanecer en la sombra. Pero a pesar de no haber rodado ningún otro largometraje durante estos últimos años, Cissé continua luchando activamente en pro del desarrollo de la industria cinematográfica y audiovisual africana. En 1997, funda la UCECAO (Unión de creadores y empresarios del cine y del audiovisual de África del Oeste) con el objetivo de reagrupar a todos los profesionales del sector pertenecientes a los países de la UEMOA (Unión Monetaria de África del Oeste) y sentar las bases de una sólida industria cinematográfica en esta parte del continente. Una empresa ardua y complicada pero necesaria para este hombre de espíritu luchador que vive en sintonía con sus ideales.
Muchos son los que esperan que Souleymane Cissé reemprenda de nuevo el camino de la realización y nos brindé una nueva obra abriendo con ello este paréntesis cinematográfico. Compañeros, cinéfilos, el pueblo africano, todos echan de menos su voz y su expresión.
Durante la última edición del Fespaco, en el vestíbulo del Hotel Indépendance le pregunté fugazmente cuando estrenaría su nueva película, Cissé contestó cerrando unos ojos iluminados y sonriendo: Pronto, pronto. Al cabo de un momento llegó un cineasta compañero suyo y le repitió con insistencia la siguiente frase: Cissé, por favor, ¡haz películas!. Demanda a la que me adherí al instante y me adhiero de nuevo desde estas líneas.

"Desde la primera sesión pública de la historia del cine, con La llegada del tren a la estación de los hermanos Lumière, el viaje ha sido uno de los temas más recurrentes del séptimo arte. No podía ser de otra manera puesto que el movimiento es la esencia de su estética. Así, los desplazamientos físicos inmersos en la trama de un film, no sólo ayudan a trazar las líneas narrativas que desencadenan la acción, sino que también contribuyen a marcar los compases rítmicos que la hacen fluir. Pero, aunque muchas veces el viaje conlleva el inicio de algún nivel de conocimiento para quien lo realiza, ello no presupone que deba calificarse de iniciática toda película que incluya alguno en su argumento. Ciertamente son numerosas las que exponen algún tipo de iniciación a otro nivel de conciencia mediante los desplazamientos espaciotemporales de sus personajes. Casi todos los grandes cineastas, consciente o inconscientemente, dan su visión particular sobre el tema: Ford, Renoir, Hitchcock, Buñuel, Dreyer, Rossellini, Huston, Coppola, Wenders y otros muchos. Las diversas peculiaridades de las experiencias vitales que expresan, perfilan en gran medida el devenir histórico-estético del arte cinematográfico.
Quizás en las últimas décadas, los caminos que parece mostrarse con más frecuencia son los del laberinto, o los que conducen al abismo o al corazón de las tinieblas (por lo que no van tan desencaminados los que califican esta época como neomanierista o neobarroca). No obstante, al mismo tiempo han ido surgiendo atisbos (todavía escasos pero significativos) de otras vías, tanto temáticas como estilísticas, que apuntan a una estética menos confusa, más diáfana.
Es en este contexto en el que brilla La Luz (Yeelen,1987), una insólita joya fílmica extraída del continente africano por Souleymane Cissé, director nacido en Malí en 1941 y formado en Moscú. En esta cinta, un viaje, provocado por una persecución, deviene en la materialización de un camino iniciático en la acepción más propiamente esotérica de dicho concepto. Un viejo hechicero, representante de una tradición secreta imperante en su etnia, persigue a su hijo para destruirlo -según dice- por no respetar sus mismos preceptos religiosos. En su huida, las diversas peripecias por las que atraviesa el joven se convierten en las pruebas de un penoso proceso de maduración, de preparación para un enfrentamiento foral que trasciende los parámetros de lo puramente personal o local, para elevarse a los dominios de la alegoría, de lo intemporal y espiritual.
Como ya se ha dicho, muchas son las películas que han mostrado itinerarios iniciáticos, casi siempre en el plano dramático de una vida exotérica, de fácil identificación para el espectador común y su no menos azarosa vida cotidiana, que va configurando su propio calvario. Pero no son tantas las obras que tocan ese mismo tema en el contexto no tan ordinario de las sociedades más o menos ocultas, en las cuales se emplea el término iniciado en su vertiente esotérica. En este sentido Yeelen ofrece una gran riqueza documental en su descripción marcadamente realista de las tradiciones étnicas de las tribus Bambara, Peul y Dogon, de origen sudanés en la noche de los tiempos y, desde hace bastantes centurias, habitantes afincados en el territorio maliniano. Posiblemente, en África Occidental, sean los pueblos que más hayan llamado la atención de los antropólogos por los sorprendentes conocimientos que se han descubierto en su acervo cultural, ejemplo de insólita sabiduría.
Cissé confronta la realización desde una perspectiva autóctona, y es probable que con esta cinta logre un testimonio más directo y espontáneo que el ofrecido por muchos documentales extranjeros sobre el mundo africano. Con todo, sus aspiraciones de verosimilitud encontraron serios obstáculos, como la dificultad de hallar verdaderos Peuls que aceptaran aparecer en la pantalla, pues para ellos eso es sinónimo de prostitución; como también hubo de superar las discusiones con los jefes religiosos, que por fin aceptaron ponerse ante las cámaras y celebrar realmente, delante de ellas, una ceremonia del Komo, sociedad secreta de los Bambara, algunos de cuyos iniciados se interpretan a sí mismos en la película1.
Pero Yeelen va mucho más allá de los límites del documental etnográfico. Mediante imágenes e ideas de fascinante belleza natural pasa a niveles simbólicos y mitológicos con espontánea sencillez, abarcando toda la complejidad de la condición humana y cósmica. Partiendo de una verdad física y tangible, sostenida en las bases de un naturalismo estilístico, arribamos a una verdad intangible, trascendente, a través de un realismo poético y mágico. Se ha elegido el camino de la verdad para mostrar el camino iniciático de la vida que se nos presenta, un camino ético y estético hacia la luz. "
Viento en las velas: La inocencia y la maldad
Datos técnicos:
AVI File Details
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Name.........: Yeelen. La Luz. (Souleymane Cissé, 1987) DVDRip. Subs incrustados en español.avi
Filesize.....: 1,450 MB (or 1,485,316 KB or 1,520,963,584 bytes)
Runtime......: 01:45:18 (151,471 fr)
Video Codec..: XviD
Video Bitrate: 1730 kb/s
Audio Codec..: ac3 (0x2000) Dolby Laboratories, Inc
Audio Bitrate: 192 kb/s (96/ch, stereo) CBR
Frame Size...: 608x336 (1.81:1) [=38:21]
Elink:
Yeelen. La Luz. (Souleymane Cissé, 1987) DVDRip. Subs incrustados en español.avi [1.42 Gb] 

Por si aperece algún día un ripeo limpio:
http://www.opensubtitles.org/es/subtitl ... /yeelen-es


















