Uno de los proyectos a los que le tenía más ganas.
¡Muchas gracias,
they!
City Streets es una película clave en el devenir del cine. El paso del cine mudo al sonoro fue traumático, no era fácil aunar imagen y palabra, irrealidad con realidad, muchos se quedaron en el camino, y las primeras obras sonoras estaban estancadas: faltaba ritmo y fluidez, como si la fijación por la palabra hubiera frenado la creatividad del cine. En ese contexto surgió
City Streets, casi como un ejemplo de las posibilidades que ofrecía el nuevo medio audiovisual, un aviso de que la imagen no iba a ser frenada por la palabra.
Porque aquí Mamoulian dinamita los esquemas del cine sonoro, con un ritmo frenético, con una agilidad y velocidad desconocidas hasta la fecha. Una narración llena de insertos, de metáforas y de simbolismo, con los objetos apoderándose de las escenas. Curioso que una de las películas más visuales de la historia del cine fuera obra de un tipo que venía del teatro (cosechando grandes éxitos en Broadway) y, precisamente, contratado por la Paramount para mejorar los diálogos de las primeras películas sonoras. Sorprendente este Mamoulian.
Algún crítico calificó
City Streets como
una elipsis de la violencia. Y no lo decía sólo por el maravilloso montaje, que aquí eleva la elipsis a la categoría de arte. Mamoulian juega muy bien con lo que se muestra y lo que se siente, todo es ambiguo en esta película y el tono es tremendamente reflexivo. Yo creo que
City Streets tiene bastante de Hammett, de su estilo seco y conciso, casi a latigazos.
En fin, bienvenidos a una nueva manera de hacer cine.