david lean escribió:Entiendo que este foro puede servir para compartir filias, pero también para comunicar fobias, así que me animo al, hilo de esta película de Curtiz (a la que, por cierto, el director no tenía en gran estima), a comentar una mía, supongo que personal e intransferible.
Me refiero a los biopics de atletas, cantantes y músicos que florecieron en el cine clásico norteamericano, del estilo de esta Helen Morgan Story. Pronto aprendí a reaccionar no muy entusiásticamente, desde que era pequeño, a las películas que llevaran story en el título. Las comedias eran otra cosa: The Palm Beach Story o The Philadelphia Story eran de confianza, pero The Jolson Story, The Eddy Duchin Story, The Stratton Story o The Glenn Miller Story (film este último que en mi infancia ponían una y otra vez por la tele junto con Nigth and day, provocando retorcijones a muchos niños desesperados por la tiranía de la cadena única) no presagiaban nada bueno, sobre todo porque los infantes no terminábamos de entender por qué eran tan famosos aquellos señores completamente ajenos a nuestra cultura: ni que fueran Peret o Urtain el boxeador... Por cierto, entiendo que hay notables diferencias en la forma, pero a veces puede resultar algo chocante que muchos que abominen o entonen el vade retro cuando el cine español actual acomete una biografía de Camarón o de Lola Flores pongan, en cambio, los ojos en blanco, con cualquier astro de la cultura popular norteamericana, te interese o no el béisbol o el swing.
Lo dicho, cosas mías.
Hablando de Peret, Urtain y Manolo Escobar, en España también se hicieron biopics (el género, o mejor dicho, la corriente cinematográfica que disecciona la vida de un personaje famoso o popular, dentro de la cultura de cada país): por ahí tenemos uno de Julio Iglesias, alguno que otro de determinado torero o toreros, si mal no recuerdo… pero bueno, qué decir de ellos…
Prácticamente ratifico todo lo dicho por mi querido compañero David Lean. Todos estos títulos con el story (o sin él) de por medio están cargados de tantos y tantos tópicos, están construidos a base de formulismos esquemáticos o despliegan esa consabida variedad de elementos propios del peor melodrama que llegan a sonrojar en muchos de loscasos.
Resulta extraño que un director de la categoría de Anthony Mann llegase a rodar The Glenn Miller Story (ya resulta mas extraño que abordase un bodrio como Serenade, salvo por el único posible motivo de trabajar con la que era, por aquel entonces, su esposa, Sara Montiel), una obra aburrida y bastante imperfecta.
Hay ejemplos, como The pride of the Yankees (que bien podría haberse llamado The story of Lou Gehrig) o The Eddie Duchin Story, de George Sidney, quizás obras fallidas, pero con un relativo interés y varias excelentes secuencias (como la desaparición final del músico a los ojos de su hijo, resuelta a través de una bella elipsis, en Eddie Duchin), pero, por lo general, casi podría afirmarse que este tipo de biopic está plagado de obras sin apenas interés cinematográfico, con continuas repeticiones o redundancias en esquemas y formulismos; otro tipo de biopic es el de personajes historicos, con algunas obras notables (también alguna que otra obra maestra) en su haber: el tratamiento mas o menos novelado de las vidas de Louis Pasteur, Emile Zola, Juarez, Lincoln, Julius Reuter, Jim Corbett, el populista y autócrata gobernador de Louisiana Huey Long o el presidente estadounidense Woodrow Wilson…la mayoría obras de Dieterle… pero para mi, la mejor de todas ellas, es Beloved infidel (1959) (quizás junto con Young Mr Lincoln y Gentlemen Jim), extraordinaria muestra narrativa por parte de Henry King, su mejor película para mi, sobre los últimos años de la vida del gran escritor americano Francis Scott Fitzgerald (enfocada a través de la contraposición de dos figuras tan opuestas como la del propio escritor y su amante, Sheilah Graham) en los años que vivió y trabajo en Hollywood (a partir de la segunda mitad de los años treinta), cuando empezaron a acrecentarse sus problemas o dependencia del alcohol e intentó (no la acabó debido a esa fulminante crisis cardiaca que puso fin a la vida de uno de los mejores escritores de todos los tiempos) elaborar esa extraordinaria biografía novelada encubierta del productor cinematográfico americano Irving Thalberg: The love of the Last Tycoon (aquí conocida como El último magnate)
El biopic americano se centro sobre todo en conocidas figuras del deporte cuyas carreras acabaron truncadas por un motivo u otro: como bien cita David Lean, ahí está el caso de Monty Stratton o el de Lou Gehrig, pero sobre todo en personajes relacionados con el mundo musical, sobre todo compositores: Jerome Kern en Till the clouds roll by, de Richard Whorf, Cole Porter en Night and Day, George M Cohan en Yankee Doodly Dandy (en 1942 coincidiendo con la muerte del compositor), el letrista Sigmund Romberg en la desconocida Deep in My Heart, de S. Donen, George Gershwin en Rapdosy in blue (1945), de Irving Rapper, el pianista Eddie Duchin en The story of Eddie Duchin, el propio Glenn Miller….
Pero el biopic no es cosa del pasado, hoy día, cualquier historia con ciertas dosis de sensacionalismo, cualquier personaje que haya pasado por una determinada situación crítica o trágica es motivo de tratamiento cinematográfico hollywoodiense: sin ir mas lejos, el asesinato del periodista Daniel Pearl ha recibido su consabido enfoque cinematográfico en A mighty Heart, de Michael Winterbotom, por poner un ejemplo.
Quizás en España nos encontremos, en el futuro, con una The Jesulin Ubrique story o una La historia de Belén Esteban…. nunca se sabe
Saludos
