Mi primer post en Cine-Clásico fue la Filmografía de Jean Vigo.
Este será mi último post, con una de mis películas más amadas en un hilo independiente.
De esta forma se cierra el círculo.
Cero en conducta

Zéro de Conduite
de
Jean Vigo
IMDb
Rara vez el cine ha sido capaz de suscitar una emoción en apariencia tan pura, tan primitiva y tan incondicional como en los films de Vigo.
"Pequeños diablos en el colegio", subtitula Cero en conducta. Pero no se trata aquí de nombrar una travesura; más bien se consigna su valor político. Jean Vigo subvierte el carácter inofensivo de la inocencia infantil. No porque estos niños pierdan el candor, sino porque el candor deja de ser una especie de minusvalía. "Complot de niños", dice otro subtítulo. Este es uno de los pocos films en la historia del cine que posee una mirada subversiva sobre la infancia, que la piensa como lugar de la rebelión. Quiero decir: la infancia y la adultez no son aquí edades del desarrollo sino categorías políticas enfrentadas.
"Cero en conducta" es una celebración de la revuelta. Un poema surrealista en clave anarquista, cercano -en ese sentido- a Un chien andalou. Vigo concibe su film con el mismo espíritu destructivo con que su admirado Luis Buñuel definía al suyo: "un desesperado, un apasionado llamamiento al crimen". Subversión es la palabra clave en Vigo. La subversión es asistemática, inconstante, imposible de ser recuperada por la institución. Y los niños saben "quizá de forma difusa" que no hay manera de entrar en razones con las autoridades del colegio. Ellos dicen: "todo se comparte en un complot", pero no se trata de cooperar en una causa común que pronto devendría en un decente bien común; se trata de una solidaridad sin estatuto y, por lo tanto, de una comunidad más espontánea y más intensa. Escapar a la decencia: en Cero en conducta hay un motín de niños, una horda infantil tal vez, pero nunca un espíritu de cuerpo y, mucho menos, una corporación. Nada que llegue a fijarse.
Anárquica en cuanto a sus postulados, surrealista en su narración, la estructura misma de Cero en conducta actúa como su vandálicos protagonistas; Vigo rompe con la estructura de montaje orgánico a lo Griffith, en donde cada parte es un componente diferenciado (es decir, jerarquizado) de un todo. Practica la atomización, una suerte de balcanización estética. Ninguna convergencia de sentidos, más bien, una fuga constante. Y en esa dinamitación del relato, de los códigos que hacen posible el sentido, se constituye la subversión del discurso poético. Jean Vigo es el poeta de la sedición.
"Se tiene el mundo que se merece", escribía Jean Vigo. ¿Adonde van estos niños que se escapan por los tejados? No tienen ningún lugar adonde ir. Pero la ausencia de teleología no parece una carencia sino una emancipación. Se han librado de la dictadura de una dirección: ya no los amenaza la imposición de tener que ir hacia alguna parte. Como Rimbaud, Vigo apuesta por un razonado desarreglo de todos los sentidos. O en todo caso, en sus palabras: se trata de "ver con otros ojos que los habituales".
David Oubiña (fragmento de su nota publicada en revista "El Amante - Cine", Argentina 1993).

Jean Vigo - Zéro de conduite (1933).avi
Subtítulos en español por Arremula, corregidos por eljabatillo:
Descarga en Titles --- Descarga en SubDivx

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Este será mi último post, con una de mis películas más amadas en un hilo independiente.
De esta forma se cierra el círculo.
Cero en conducta

Zéro de Conduite
de
Jean Vigo
IMDb
Rara vez el cine ha sido capaz de suscitar una emoción en apariencia tan pura, tan primitiva y tan incondicional como en los films de Vigo.
"Pequeños diablos en el colegio", subtitula Cero en conducta. Pero no se trata aquí de nombrar una travesura; más bien se consigna su valor político. Jean Vigo subvierte el carácter inofensivo de la inocencia infantil. No porque estos niños pierdan el candor, sino porque el candor deja de ser una especie de minusvalía. "Complot de niños", dice otro subtítulo. Este es uno de los pocos films en la historia del cine que posee una mirada subversiva sobre la infancia, que la piensa como lugar de la rebelión. Quiero decir: la infancia y la adultez no son aquí edades del desarrollo sino categorías políticas enfrentadas.
"Cero en conducta" es una celebración de la revuelta. Un poema surrealista en clave anarquista, cercano -en ese sentido- a Un chien andalou. Vigo concibe su film con el mismo espíritu destructivo con que su admirado Luis Buñuel definía al suyo: "un desesperado, un apasionado llamamiento al crimen". Subversión es la palabra clave en Vigo. La subversión es asistemática, inconstante, imposible de ser recuperada por la institución. Y los niños saben "quizá de forma difusa" que no hay manera de entrar en razones con las autoridades del colegio. Ellos dicen: "todo se comparte en un complot", pero no se trata de cooperar en una causa común que pronto devendría en un decente bien común; se trata de una solidaridad sin estatuto y, por lo tanto, de una comunidad más espontánea y más intensa. Escapar a la decencia: en Cero en conducta hay un motín de niños, una horda infantil tal vez, pero nunca un espíritu de cuerpo y, mucho menos, una corporación. Nada que llegue a fijarse.
Anárquica en cuanto a sus postulados, surrealista en su narración, la estructura misma de Cero en conducta actúa como su vandálicos protagonistas; Vigo rompe con la estructura de montaje orgánico a lo Griffith, en donde cada parte es un componente diferenciado (es decir, jerarquizado) de un todo. Practica la atomización, una suerte de balcanización estética. Ninguna convergencia de sentidos, más bien, una fuga constante. Y en esa dinamitación del relato, de los códigos que hacen posible el sentido, se constituye la subversión del discurso poético. Jean Vigo es el poeta de la sedición.
"Se tiene el mundo que se merece", escribía Jean Vigo. ¿Adonde van estos niños que se escapan por los tejados? No tienen ningún lugar adonde ir. Pero la ausencia de teleología no parece una carencia sino una emancipación. Se han librado de la dictadura de una dirección: ya no los amenaza la imposición de tener que ir hacia alguna parte. Como Rimbaud, Vigo apuesta por un razonado desarreglo de todos los sentidos. O en todo caso, en sus palabras: se trata de "ver con otros ojos que los habituales".
David Oubiña (fragmento de su nota publicada en revista "El Amante - Cine", Argentina 1993).

Jean Vigo - Zéro de conduite (1933).aviSubtítulos en español por Arremula, corregidos por eljabatillo:
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