Esta película se basa en una obra teatral de éxito y además está dirigida por el mismo que la puso en escena en Broadway.
No es de extrañar, pues, que algunos le hayan criticado su excesiva "teatralidad".
No obstante, en mi opinión, todo queda en segundo plano ante la fuerza de las interpretaciones de Burt Lancaster y Katharine Hepburn.
En un principio, William Holden iba a ser el actor principal. Cuando salió del proyecto, Burt Lancaster se ofreció para ocupar su puesto. Llegó incluso a un acuerdo con el productor Hal B. Wallis por el cual protagonizaría la posterior "Duelo de Titanes" a cambio de participar en ésta. Su desbordante actuación prefigura la del predicador charlatán de "El fuego y la palabra", con la que cuatro años después obtendría el Oscar.
Katharine Hepburn, que poco antes había protagonizado "Locuras de verano", repite de alguna manera el papel de solterona que intenta huir de la anodina realidad en la que vive. La actriz otorga dignidad a su personaje, en una actuación contenida y llena de matices que contrasta con la de su oponente. Paradójicamente (o tal vez, precisamente por ello) la combinación de ambos en la pantalla es perfecta.
La frase que has elegido en la presentación ("No se pude vivir de sueños, ni se puede vivir sin ellos") define perfectamente el espíritu de la película y supone una ráfaga de aire fresco en estos tiempos difíciles.
Muchas gracias,
Merxe (y demás implicados), por compartirla con nosotros.
Un cordial saludo.

Vivir no es sólo existir, / sino existir y crear, / saber gozar y sufrir / y no dormir sin soñar. / Descansar, es empezar a morir.