En la segunda mitad de los años 50, la sociedad alemana occidental, espoleada por la recuperación económica y el respetable status alcanzado por la RFA dentro del "mundo libre" en el contexto de la guerra fría, se despojó de complejos y comenzó a consumir con indisimulado deleite una serie de productos, primero literarios y luego cinematográficos (con la productora Divina-Film al frente), que ensalzaban sin el menor rubor las glorias del ejército alemán durante la SGM, historias protagonizadas por heroicos soldados que, cumpliendo con su deber patriótico, no tenían el menor empacho en masacrar enemigos (especialmente si eran comunistas). Los protagonistas de estos subproductos son buenos chicos, valientes, honestos y humanos que, "como la inmensa mayoría de los alemanes", no son nazis e ignoran el genocidio de gitanos y judíos, las masacres de la población civil rusa o polaca o el trato despiadado recibido por los prisioneros de guerra soviéticos (3 millones murieron en los campos de concentración). Al contrario, en estas películas, generalmente camufladas por un supuesto barniz antibelicista (insincero y manipulador, con excepción de
El puente de Bernhard Wicki), la conducta de los militares y de la sociedad alemana es irreprochable, pero deben sufrir el atroz castigo de los bombardeos aéreos y la iniquidad de un enemigo cruel y despiadado, el Ejército Rojo. De esta forma, los verdugos devienen en víctimas, se tranquilizan las conciencias, se eliminan las vergüenzas del pasado y se instaura una memoria histórica tan falsa como conveniente.
El médico de Stalingrado, basada en una novela de Heinz G. Konsalik (un pájaro de similar plumaje a Sven Hassel), es un singular compendio de todos estos elementos
Otros enlaces en versión (aparentemente) original:
Versión DvdRip XviD (duración, 1:45:03)

Der_Arzt_von_Stalingrad_DVD-Rip_XviD_by_P.H.R.C..avi [1.46 Gb]


Versión DivX5 (duración, 1:45:20).

Der Arzt von Stalingrad.avi [931.23 Mb]


Saludos.
Voy a entregarte a la policía. Es probable que escapes con vida. Eso significa que saldrás dentro de veinte años. Te esperaré hasta que vuelvas... Y si te ahorcan, te recordaré siempre.