ALEKSANDR DOVJENKO O DOVZHENKO
Sonitsi (Ucrania) 12/08/1894-Kiev (Ucrania) 25/XI/1956
Hijo de campesinos analfabetos, cuya infancia transcurrió entre trabajos agrícolas y en contacto directo con la naturaleza, lo que ha de explicar posteriormente su cine. Combatiente en la guerra de liberación de Ucrania, maestro de aldeas, diversos cargos políticos en Jarkov e incluso en embajadas de la naciente U.R.S.S. en Varsovia, Munich y Berlín. Pintor y caricaturista hasta 1926. En Odesa descubre su vocación de cineasta, escribiendo, dirigiendo y actuando en la ignota "La cartera del correo diplomático" (1927), casándose al año siguiente con Yulia Solntseva. Su primera gran película es "Zvenigora" (1928) muy admirada por Eisenstein y en la que se expone un fresco histórico que le creó los primeros problemas con Stalin ya que el sátrapa georgiano la acusó de "incomprensible y ruralista". Resultó un gran fracaso de público pero en ella ya observamos el componente telúrico de un autor que con sus siguientes películas - "Arsenal" (1929) y "La tierra" o "Zemlia" (1930) -conseguiría las dos obras maestras de su filmografia y por las que ocupa un importante puesto en la Historia del Cine en general y del período silente en particular. De hecho "La tierra" figuró durante algunos años entre las que los críticos y expertos de los años 50 consideraron las "diez mejores películas de la Historia del Cine". En efecto, si de la potente "Arsenal" se nos quedará grabado para siempre ese desenlace en el que el protagonista avanza, descubriendo su pecho, hacia la muerte y hacia los espectadores, "La tierra" se decanta por la sensualidad y el lirismo poético alcanzando el rango de "balada ucraniana" que, en mi opinión, no ha perdido su vigencia en absoluto. Mucho menos su envolvente belleza. Extraordinaria película que siempre incluiré entre, subjetivismo obligado, las cuatro o cinco hermosísimas cintas del cine ruso o soviético, me es indiferente. E, insisto, nada más alejado del estalinismo que estas imágenes - o las de "Zvenigora" o "Arsenal" - en las que no se presenta, afortunadamente, el menor signo de culto a la personalidad de dirigente alguno. El protagonista de "Arsenal", al que antes me he referido, no es sino uno más de los obreros que se sublevaron en el de Kiev en 1918.
Su etapa sonora habría de ser bien distinta y de una calidad sensiblemente inferior a la muda. "Iván" (1932) y "Aerograd" (1935) no carecen ciertamente de la enorme sabiduría cinematográfica del director, pero están concebidas para no molestar a Stalin, quién no solo las aplaudió sino que convirtio a Dovjenko en un realizador influyente y respetado, hasta el punto de que sería el mismo Stalin el que le encargaría "Chohors" sobre un "héroe" ucraniano de ese nombre. Dovjenko no tuvo la suerte de Eisenstein con su peliciula estalinista "Alexander Newsky". En ningún sentido.
Newsky/Stalin llenó de premios al genial autor del "Potemkin" y, pese al asco que pueda producirnos la aureola o luz divina que envuelve al actor Nicolai Tcherkasov en sus arengas a los rusos para no dejarse intimidar por el tremendo ejército de "los caballeros teutónicos", ahi queda la batalla sobre el lago Peipus helado. Tras haber confesado los "errores" de la prohibidísima "El prado de bezhin" (1935), S.M. Eisenstein se las apañó para garantizar - eso pensaba él - su supervivencia con el premio Stalin atribuido a "Newsky" (1938). Como sabemos su fortuna fue efímera y su venganza grandiosa con las portentosas "Ivan el Terrible" (1941-44) y "La conjura de los boyardos" (1945-46). Esta última que finaliza en una orgía de color rojo sangre (la vertida por Stalin), con tintes shakespeareanos a lo Ricardo III, no sería estrenada en la U.R.S.S. hasta 1956, en pleno “deshielo” y tras la denuncia de Nikita Kruschev de los horrores y crímenes del largo genocidio estalinista y el fusilamiento del bestial sicario Beria. Eisenstein había muerto en 1948. Stalin en 1953.
A Dovjenko le sucedió lo contrario. Stalin abominó de “Chohors”, censuró partes del guión y, aunque parezca imposible, cedió ante el colosal éxito de público de esta discutible película y nombró a Dovjenko director de los estudios de Kiev. Cuando el país fue invadido por los nazis, devino corresponsal de guerra y es en 1942 cuando concibe una gran trilogía sobre su amada Ucrania, siguiendo la estela de “La tierra”. Escribe el guión de la segunda parte (que Solntseva rodará en 1960) y cae, esta vez definitivamente, en desgracia siendo relevado de todos sus cargos. Con la espada de Damocles encima de su cabeza, escribe la pieza teatral “Miciurin” y la lleva al cine en 1949 de acuerdo con las consignas del P.C.U.S. por la que esta notable película queda penosamente lastrada por el tufo a propaganda estalinista. Oscurecido, retirado del cine, dedica tres años a la preparación de la que debía ser la tercera parte de la mentada trilogía, justamente “Poema o more”. La muerte le sorprende pocos días antes de atreverse a comenzar el rodaje.
Yulia Solntseva se hará cargo de la realización y completará la trilogía en 1960 (Crónica de los años de fuego) y 1964 (El Desna encantado). Con ello la viuda del gran artista rendirá homenaje a su esposo fallecido con absoluta solvencia y en en fastuosos cinemascope y color. Todavía en 1968 Yulia filmará “El inolvidable” basada en cinco cuentos de Dovjenko. Todas estas películas no pueden considerarse rigurosamente atribuibles a Dovjenko y constituyen un caso insólito de supervivencia de la obra de un artista más allá de la muerte: Aleksandr Dovjenko, un visionario poeta nacido del pueblo.
LuisB
Texto escrito, con el asesoramiento de José Luis Guarner, originariamente el 13 de abril de 1979 (puesto al día y corregido ahora) y que sirvió de presentación a la proyección de “La tierra” en el entonces vivo Ateneo de Zaragoza.