del mundo y que efectivamente se convierta en un lugar de referencia para todos los amantes del Noir.Recordar solo que esperamos tener pronto una filmografia noir
del cine europeo y otra del cine negro posterior a los años 60.
Catch me before i kill again
Capturarme antes de que vuelva a matar
mensaje del asesino en While the city sleeps (1956)

Qué portentosos frutos habría dado la llamada «serie B» si hubiesen pertenecido a ella múltiples películas de las incluidas en los escalo-
nes superiores del cine negro! Está claro que una B tan mayúscula, con tamaña fertilidad, no ha existido. La encuesta entre especialistas
publicada en el anterior número de «Dirigido» (268, mayo) y referida a lo mejor del cine negro (con elección, por cada participante, de quince
películas) demuestra muy claramente que las obras más importantes de tal corriente
son de categoría A en la inmensa mayoría de los casos, por no decir en casi todos. De las 16 películas con más votos, sólo una, El
demonio de las arma (1950, Gun Crazy o Deadly Is theFemale), es propiamente un film B, y figura en el decimoquinto lugar, ex ae-
quo con la siguiente. Con rotundamente menor número de votos aparecen en las votaciones Detour (1945), El beso mortal
(1955, Kiss Me Deadly), La ley del hampa (1960, The Rise and Fall ofLegs Diamond) y Undenvorid USA (1961), otros films B entre numerosos films A. En la lista, breve, de los restantes B mencionados asoman tres
del director de El demomo de las armas, Joseph H. Lewis.
Cabría discutir si alguno de los films citados en las líneas anteriores es cabalmente B, y también si el firmante de las
mismas se ha excedido en considerar A alguna película que tal vez se podría remitir a la categoría inferior, pero una y otra po-
sibilidades no cambian el el panorama: lo mejor del cine negro corresponde, casi siempre, a la categoría de producción A. Sí ocurre que el cine negro clásico se
alimentó considerablemente de la categoría de producción B, aunque en los escalones de calidad no muy elevada. A simple
vista sería más o menos atinado pensar en una cincuentena -larga- de películas negras B con interés a lo largo de aquella
época, y resultaría conveniente recordar algunas que merecen atención alta, aparte de las mencionadas anteriormente. Así
por motivos historicos, Stranger on the Third Floor (1940), de Boris Ingster, y ¿Quién mató a Vicky? (1942,I wake up
Screaming), de H.Bruce Humberston que, desde los respectivos ámbitos de RKO y 20th Century-Fox, se inscribieron en los inicios de los
renovados rumbos de la corriente negra en los años cuarenta.
From what i hear-onceis once too much.
Según tengo entendido, una vez, es una vez de más
Julie Benson (Jane Russell) a Nick Cochran (Robert Mitchum), cuando este opina que pronto los asesinaran en Macao (1952)

UNA DIFICIL CATALOGACION
La personalidad posterior de sus directores ha incitado a examinar los primerizos ciclos, presididos por lo Noir
de, Anthony Mann y Richard Fleischer:el primero resulta más atractivo con T-Men (1948, La brigada suicida) y Raw deal (1948), producciones
de Edward Small para Eagle-Lion, en la cercanías ya de la clase A; del segundo brillo en especial the Narrow Margin (1952)
para la RKO.Otros títulos a rememorar, inequívocamente B: La cicatriz (1948, Hollow Triumph o The Scar), de Steve Sekely,
y Orden:caza sin cuartel (1949,He walked by night), de Alfred Werker con la colaboración anónima de Anthony Mann, producciones
de Bryan Foy para Eagle-lion;Con las horas contadas (1949,D.O.A), de Rudolph Maté, producido por Harry M.Popkin y distribuido
por United Artist;La ventana (1949,The window), de Ted Tetzlaff para RKO;El imperio del terror (1955,The phenix city story), de Phil
Karlson, producción de Bischoff Enterprises con destino a Allied Artist...Por supuesto, hay que agregar los films noirs
de Jospeh H.Lewis aún o mencionados en el presente texto y casi todos votados por algún particpante en la encuesta: My name is Julia Ross (1945)
,So dark the night (1946),relato criminal (1949,The undercover man) y Agente especial (1955,the big combo).
Esta lista podría se notoriamente más extensa si se recurriese a peliculas cuya inclusión en la categoria B ofrece ciertas y serias dudas:
por ejemplo, la magnífica Acto of violence (1948),de Fred Zinnemann, en el marco de Metro-Goldwyn-Mayer.
hay que tener en cuenta la existencia de una amplia zona de la producción de hollywood que a efectos de la clasificación
de sus películas como A o B navega entre dos aguas y facilita las confusiones; aún en el caso del cine negro, una corriente temático-estilística que, a
diferencia de otros géneros, entrañaba en teoría costes y presupuestos más bien limitados, a causa de sus propias características. Un
criterio a menudo útil para situar un film noir en la clase B es el de la duración si ésta no llega a los 85 minutos, pero existen
peliculas A que se encuentran en este caso por motivo de las necesidades del relato y, a la inversa, películas B que superan dicha
extensión. También los intérpretes utilizados inducen a catalogar un film en una u otra categoría, pero no es difícil hallar
peliculas B con actores o actrices de cotizacion alta y encontrar películas A en el caso opuesto; recuérdese que astros y estrellas
de Hollywood pasaron por horas bajas y consecuentemente por peliculas de bajo presupuesto y escasa ambición (y también que el
sistema de estudios permitia utilizar figuras de primera linea en obras poca monta) y al tiempo que, en ocasiones,
interpretes destacados se negaban a figurar en determinadas películas aunque fuesen de categoría A. Tampoco aclara precisamente los in-
tentos de catalogación el hecho de las notables diferencias entre un film B de una gran compañía y un film B de una empre-
sa menor. Los ejecutivos de Metro-Goldwyn-Mayer, por ejemplo, podían considerar B una obra cuyo proyecto hubiese
supuesto para una compañía de inferiores posibilidades un esfuerzo de categoría superior. Hubo un tiempo, además, en que
las compañías mayores tenían delimitadas la producción A y la producción B -con jefes y departamentos respectivos- pero
las aportaciones de empresas independientes y la evolución de los estudios a consecuencia del término de los monopo-
lios de exhibición y de la llegada de la televisión socavaron aquellas estructuras.
I've been rich and i''ve been poor,and, believe me, rich is better
He sido rica y he sido pobre, y, creeme, rica es mejor
Debby (Gloria Grahamae) a Bannion (Glenn Ford) en The big heat (1953)

EL MITO DE LA SERIE B
En definitiva no es fácil juzgar A o B un film del Hollywood clásico si no se posee los datos de su presupuesto y de su coste fi-
nal y no se dispone de la información suficiente para cotejar esos datos con los correspondientes a las otras películas de la
misma época producidas por la compañía en cuestión y por las otras. De ahí que existan muchos casos considerablemente dis-
cutibles al efecto, y que se requiera elevada prudencia para formular opiniones en relación con el tema; los meros indicios
pueden llevar a confusiones extremas. Películas como El demonio de las armas y Detour (personalmente creo que se so-
brevalora El beso mortal. La ley del hampa de Boetticher y Underworid USA) han contribuido al mito de la trascendencia de la
denominada "Serie B" en el cine negro.Ahora bién, si hay que reconocer dos realidades que tal vez justificarían el mito
desde ángulo más pertinentes que la creencia en la bondad estética de un alto número de films noirs de clase B.Una es que el
lenguaje hegemónico, teóricamente al menos, en esta categoría de producción incluía ingredientes de carácter behaviorista
de ritmo narrativo y de síntesis elíptica y simbólica que se acercaban extraordinariamente a las rutas expresivas del mejor cine negro.
Otro consistió en que la escasez de riesgo económico en una inmensa mayoría de producciones B comportó permisividad industrial
para experimentos y audacias que probablemente hubiesen topado con barreras-incluso de la ofician del código Hays-
en el ámbito de los films A.Y no hay duda de que la aceptación popular de los films negros B facilitó que se elaborase films negros A.
Pero de todo eso a pensar que la "serie B" fue, en el marco del cine negro, estéticamente mayúscula media un abismo.
Tales consideraciones no pretenden, desde luego, dar a entender que es inútil dedicarse al estudio de los films noirs B. En pri-
mer lugar aún cabe la posibilidad de gozosos descubrimientos, como en todo el ámbito de esa época dorada de Hollywood que se
considera archiconocida y supertrillada precisamente por quienes no la han investi-
gado en profundidad. En segundo término,analizar exhaustivamente la historia del cine negro exige rastrear en una zona de
producción que a menudo constituyó laboratorio previo de hallazgos materializados en la categoría superior. Y, por último, se
podría llegar, con dicho examen, a solucionar la pregunta de los cien mil dólares: ¿qué films negros son A y cuáles son B? Mientras
no se responda con pleno conocimiento de causa a esta cuestión de base sólo se habla-
rá desde la suposición y el indicio en buen número de casos. De momento, es lícito afirmar que una «serie B» minúscula exige
una investigación mayúscula.
Articulo de javer coma en la revista Dirigido por...
Killing is very personal
Matar es muy personal
McClure (brian donlevy) un gangster veterano en The big combo (1955)





















































































































































































































