CRONICA FAMILIAR (CRONACA FAMILIARE, 1962)
Basada en la novela de Vasco Pratolini
"El materialismo no es otra cosa que la explicación científica del universo"
(Georges Politzer: "Principios elementales de filosofía marxista"
Y Valerio Zurlini, en la película por la que perdurará en la historia del mejor cine italiano, explica científicamente la agonía de la bueguesía personolizándola en los rasgos adolescentes de Jacques Perrin, indefenso y patético en todo momento. Por su parte, Marcello Mastroianni - su hermano mayor - es un indigente periodista que uliza la fuerza de la razón (Marx dixit: la verdad es siempre revolucionaria porque es verdad) para superar los condicionantes de su mundo sentimental en el que su joven, enfermo y demacrado hermano es protagonista y víctima.
Hay cineastas, y no pocos, que en un momento de su carrera ven la rasplandeciente luz de la inspiración. Valerio Zurlini, el más sensible representante de lo que el gurú de la crítica italiana, Guido Aristarco, llamó "realismo crítico", llegó a esta crónica maravillosa trás la ya excelente "La chica con la maleta". Y despues de haber merecido todos los elogios de la epoca, se fue diluyendo cual azucarillo que no encontraba taza con contenido alguno. Frustrantes esperanzas de un cine italiano que ideologizaba; en un sentido o su opuesto, el glorioso neorrealismo que, en 1960 ya no tenía razon alguna para perpetuarse. Nombres como Francesco Masselli, Vittorio de Seta, el primer Mauro Bolognini. Y sobrevolándolos a todos el singular y democristiano Ermano Olmi; capaz todavía en 2007 de crear la formidable "Cien clavos" y ajustar cuentas con un pasado de catolicismo exacerbado. Obviamente había una diferencia importante: Ermano Olmi era/es un grandísimo director de cine y un poeta casi místico. Los demás, incluido Zurlini, no.
"Crónica familiar" es un melodrama que parece ejecutado con la delicadeza del orfebre. Amarillento, de textura de ópalo, enfermizo pero no decadente. Y afirmativo: es absolutamente necesario creer no en Dios sino en el materialismo dialéctico: va la vida en ello. Estos hermanos que absorben la práctica totalidad de la película verán, impotentes, la destrucción del nudo que les une: la familia. Más sus reacción antes hechos consumados será radicalmente distinta. Jacues Perrin es el último eslabón que ata al materialista Mastroianni con el universo burgués que él ya ha decidido abandonar. Claramente Mastroianni no es otro que el portavoz de Pratolini. Ama, sufre, pero en el fondo desprecia a su moribundo hermano.
Historia ejemplarmente didáctica siguiendo la praxis marxista. Levantada con suprema elegancia y máximo lirismo para superar el maniqueísmo del que nace. "Crónica familiar" respeta las convenciones del más literario y obvio folletín y, a su ves, sabe despegarse del látigo demagógico del panfleto. El mágico equilibrio logrado por Zurlini se desarrolla a dos niveles. Tal y como corresponde a los dos hermanos y/o arquetipos. De un lado el tono intelectual de la obra (interior). De otro el puramente emocional (exterior).Los dos niveles se complementan en una armonía impregnada de serenidad. Podemos sentir toda la compasión y pena por el desdichado Jacques Perrin. Más ha de quedar claro que es Marcello Mastroianni el detentador de la razón. La cual no debe (que es muy distinto a que pueda) supeditarse al sentimiento, a la pasión. "Rocco y sus hermanos", la genial película de Visconti, no anda muy lejos.
Puesta en escena suntuosa, interpretación perfecta, guión de hierro. "Crónica familiar" queda como una entrañable película de izquierdas. Algo imposible en nuestros días; incluso para Ken Loach. De hecho Valerio Zurlini está y estará siempre en la historia del cine por haber realizado esta joya. Próxima, muy próxima a eso que, con tanta ligereza y escaso criterio, se aplica al cine con absoluta inconsciencia.
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